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ABDULLAH -Con afecto dedicado a Jorge Ambiado y José Enrique Rodó Inclinado sobre el terraplén que daba a la playa ,el niño no dejaba de mirar eldorado resplandor; que bajo el tórrido sol, despedía aquel vaso tirado en la arena, que lo cautivaba y hacia soñar en juegos; que, dada su situación, le parecían mágicos y cautivadores. Se levantó; se inclino sobre el vaso, agarró un junco que encontró en la playa, con el golpeó suavemente el vaso de cristal y quedo maravillado por el armonioso y límpido sonido que le llegó; siguió largo rato absorto por las notas que llegaban a sus oídos a cada golpe de junco sobre el cristal. Abdullah se fue corriendo con el vaso entre sus manos en dirección al campamento de refugiados en que vivía; ya en Bangladesh, junto a su madre y su padre. Una vez allí, siempre dándole golpes al vaso, absorto y obnubilado por el armonioso sonido que provenía de las entrañas de aquel maravilloso; para el , trozo de magia, o del junco con el que le acompasaba de manera simultanea. Intentó ver a su madre y contarle el maravilloso hallazgo que consiguiera. Su madre; Minara, se hallaba en la cola del agua; donde todos los días tenia que ir a por el preciado líquido con dos garrafones que sumados ambos; a simple vista, pesaban bastante mas del doble de lo 50 kilos que apenas lucía Minara en su cuerpo. Medio arrastrando ambas garrafas; medio levantándolas como podía, al cabo de casi una hora de camino, consiguió llegar por fin a la tienda; donde,se ubicaban ella, Homg tui su esposo y Abdullah su hijo. Hong tui estaba sobre la alfombra, que les servía de cama a los tres; se sentía muy mal; notaba la carencia de la heroína, como la sentía desde hace muchos años, prácticamente desde que tenía uso de memoria; de toda su vida. Durante toda su vida hong tui se había dedicado a la extracción de jade en kachin, al noroeste de Birmania o Mayanmar. Allí se encuentran la mayoría de las reservas de jadeita; de donde se extrae el jade, que por su textura y su traslucidez, es la piedra preciosa mas valorada por los joyeros y artistas en el lejano oriente. Se calcula que el comercio de jadeita , mueve mas de 30.000 millones de euros al año, la mitad del PIB. de Birmania; a diferencia de piedras como la nefrita, mas dura y oscura y utilizada desde la prehistoria para fabricar utensilios. Hong tui empezó a quitarle jade a la tierra cuando cumplió los 8 años; a los 9 ya estaba enganchado a la heroína al igual que su padre y la inmensa mayoría de los que se dedican a la extracción de jade. Al acabar su jornada de bucear entre las rocas; en busca de trozos de jadeita, todos iban a consumir al chutadero, propiedad de la empresa. Allí el encargado les ponía su chute o pico; con una heroína que traían desde el cercano himalaya. Si alguno quería algo mas de su dosis; la tenía que pagar o trapicheársela a algún otro, por lo cual nadie disponía nunca de dinero. Las jeringuillas escaseaban; por lo que el chutador usaba solamente una; que solía emplear para unas 800 o 900 dosis; por lo que era usual el desarrollar el V.I.H. entre todos los mineros, desde que empezaran a consumir heroìna (que era como decir desde que estaban en la mina). Minara y Hong tui se conocieron desde temprana edad. Ambos habían nacido cerca de Myiktkyina, en el nordeste de Birmania; desde niños compartieron juegos en la aldea, Sus padres habían concertado su matrimonio y en cuanto tuvieron edad se casaron; hacia tres años que había nacido Abdullah ,que era del las pocas cosas que les brindaba alegría en su penosa vida. Mientras Hong tui estaba trabajando en las minas de jade; Minara llevaba un trocito de tierra heredado de sus padres , que les daba un poco de arroz para la subsistencia familiar.Las dos familias eran musulmanas y rohingyas; pertenecían a una pequeña minoría de apenas un 4 por ciento frente a un 96 por ciento de budistas, por lo que no se les consideraba ciudadanos de pleno derecho de Birmania y eran generalmente hostigados por la mayoría budista que tenia en sus manos todo el poder en el conocido mundialmente en ámbitos turísticos como el" país de la sonrisa". Desde los sucesos del 25 de agosto, en la que; según la junta militar que controla el país, una facción roihngya del ejército atacó destacamentos y puestos del ejército birmano, asesinando y quemando casas y aldeas... A partir de ese día se desato una verdadera limpieza étnica contra la población rohingya; según fuentes de la ONU. Hay matanzas, quema de casas y de campos y anulación de los escasos derechos que aún poseía este grupo étnico. En éste vértigo de acontecimientos; una mañana, Minara vio como una turba le prendía fuego a su choza y a su campo de arroz;. en la mina Hong-tui era insultado, maltratado y robado al ir por su dosis diaria al chutadero; por lo que optó por volver al poblado con su familia ; una vez alíi, hablar con su esposa, sus padres y sus suegros. Decidieron, como estaban haciendo decenas de miles de personas rohingyas, intentar llegar a Bangladesh; donde ya habían llegado cerca de 700.000 de los suyos. Una vez alìi ,Abdullah podría estudiar y Hong-Tui desintoxicarse y comenzar una nueva vida. Era un duro viaje; complicado, y donde seguramente se jugarían la vida ;pero, con la bendición de los padres de él y de ella, optaron por marchar al día siguiente. Al día siguiente; provistos de unos pocos cientos de kyat (un kyat equivale a 0,00074 dólares) Iniciaron el camino hasta llegar a la zona de Galar Char, donde estaba la playa DenShah Pparir; desde donde diariamente decenas de miles de rohinyas intentaban cruzar el rio Naf, según los métodos que se les ocurían; en una pequeña lancha, sobre un viejo neumático, nadando, o dejándose llevar por gente sin escrúpulos, que a cambio de unos dólares, les transportaban hasta la otra orilla. Hasta llegar al río Naf tuvieron que atravesar varios ríos; acompañados de cientos de rohinya, de los cuales el 80 % eran niños de la edad de Abdullah; por lo que, en su natural estado de inocencia y teniendo en cuenta la natural tendencia del niño al desbordamiento de su imaginación; el viaje, para él fue una especie de aventura, pese al sufrimiento que veía y palpaba a su alrededor. Para sus padres; cada paso de un rio (tuvieron que cruzar varios) era un sufrimiento, dado su lamentable estado físico, debido sobre todo a sus escasas defensas, culpa del V.I.H. del que; con los años, y debido a su vida en pareja, también Minara estaba contagiada y seguramente el niño; aunque no lo podían saber a ciencia cierta, también se hallaría condenado a la crónica e implacable enfermedad., En las orillas del rio naf, decidieron pasar el río; previo pago de todos los ahorros que tenían, en una "patera" o balsa; que, una vez en ella, vieron como iba desbordada de gente. Se apelotonaron unas 300 personas, todas ellos en las mismas pésimas condiciones físicas que Hong tui, Minara y Abdullah. El viaje a traves del rio Naf fue otra verdadera odisea; entre lo caudaloso que estaba el río en esta época del año, debido a las lluvias del monzón, los vómitos de muchos(Abdullah y Minara entre ellos), la caída al agua de varios niños y mayores que debieron acabar la travesía agarrados a la lancha; ya que dentro de ella no cabían bien todos, llegaron por fin a la otra orilla. Ya en Bangladesh recibieron mantas y algo de leche y galletas que la cruz roja repartía entre todos los refugiados. Finalmente; agotados, pudieron descansar. Luego de dormir y reponer algo de energías; se pusieron en marcha hacia el campo de refugiados situado en Banco Cox, a unos 20 km. Despues de andar otros durisimos20km,; llegaron por fin al campo, donde fueron instalados por una ONG en una tienda; se pudieron lavar, recibieron atención médica y jurídica, y solicitaron la desintoxicación de Hong tui y el ingreso de Abdullah en una escuela. Hong-tui llevaba unos días bajo los efectos del síndrome de abstinencia; y , se hallaba bastante mal; con fiebre, diarreas y dolores.A la semana de estar en banco Cox empezaron; al principio muy pocos casos, que con el paso de los días se hicieron abundantes, de rohinyas que pillaban pulmonías, tuberculosis, dengue, malaria , o cólera. Abdullah, que vivía toda la rutina del campo como una gran aventura; había conseguido para el un tesoro único, pasaba las horas embelesado con el sonido que emitía su vaso de cristal al golpearlo con su junco; quitándole notas y mas notas, que; paseándose por el campo brindaba generoso y a la vez triunfante a todos. Una mañana, mientras paseaba por el campo con su vaso, sentado en un campo rebosante de flores, el niño lleno de arena su vaso; lo golpeó, estuvo un ratito esperando oír el bello sonido. El vaso; lleno de arena se había quedado mudo .Algo ofuscado y sorprendido; Abdullah siguió un ratito golpeando el vaso, intentando oír el armonioso sonido que tanto le maravillara; .pero el vaso seguía mudo, al estar lleno de arena. El niño, confuso, se levantó y mirando a su alrededor, con el vaso lleno de arena en su mano, fue recogiendo flores y poniéndolas sobre la arena; una vez satisfecho de su obra, la levantó triunfante por sobre su cabeza; en ese mismo momento, tuvo en las flores plantadas dentro del vaso con arena, otro motivo de juego y ensoñación y se dió cuenta, que a pesar de tener su tesoro enfermo, estropeado, siempre se encuentra algo nuevo; algo nuevo que te llena, te hace comenzar de nuevo la aventura de la vida; siempre queda la esperanza. Es como si el niño les estuviera diciendo a sus padres, a todos los niños del campamento y a todos los rohinyas que allí estaban; por muy mal que vayan las cosas, por mucho que hayas perdido, aunque todo lo que te gustaba y todo lo que querìías se haya acabado o se haya estropeado;siempre se encuentra algo nuevo que te llena; que te hace comenzar de nuevo la aventura de la vida. Hong tui, Minara y Abdullah contrajeron el cólera y debido a sus escasas defensas murieron en el campo de Banco Cox cuando llevaban tres meses allì instalados. Eran de esos seres humanos que miramos todos los días en los medios de comunicación y no los vemos. Eran seres invisibles.
